Hemos estado conversando en el bar de siempre a la hora de siempre. Hoy ha sido el primer día de jornada laboral completa. Se acabó eso de salir a las tres del mediodía y no saber qué hacer durante las restantes horas de la tarde. Ahora todo se activa. Tienes a los clientes que vuelven con los ojos inyectados en sangre y a la espera de 100.000 creatividades para hacer que sus negocios prósperos prosperen más en el menor tiempo posible. Llamadas de confirmación, llamada de reserva, llamadas para esclarecer profundas dudas, y llamadas para saber que ya se vuelve a estar en activo. ¿Y qué habrá escrito Lúcida Casual en su excelente blog? Hace mucho que no me paseo por el hiperespacio. Supongo que en mi caso esto depende directamente de mi estado de ánimo. Cuando vas perdido la insatisfacción guía tu vida. Te regodeas en la desesperación más absoluta e intentas hallar el grito perfecto para explicar tu desesperación y encontrar a alguien que lo lea y te comprenda.
Miraré lo que ha escrito Lúcida. Sencillamente me gusta. Creo recordar que la última vez que visité su web ella había amenazado con dejarlo. ¡Qué lástima!. Hace tiempo saboreé brevemente el poder de las palabras y la fascinación de urdir una buena historia en la que cada palabra sea una promesa para mantener despierto al lector. Poco importa el tema que se escoja, lo realmente importante es la forma de contarlo. Se requiere cierta frescura que sólo acaricia a los elegidos, aquellas personas que por algún u otro motivo estrujan cada palabra dotándola de una magia inigualable que hace del relato un disfrute intenso y prolongado.
Este fin de semana me he tirado de la moto aceptando una invitación para realizar toda una serie de actividades con personas ajenas a mi entorno más inmediato. El experimento ha sido un éxito rotundo. Me he divertido. He andado por valles y montañas y he bajado unas pendientes naturales de infarto. He montado a caballo cruzando un río virgen y he visto a una yegua excitarse y cortejar un semental.
Me han acompañado en la aventura unos desconocidos que me han tratado como a uno más. La educación que provoca el no acabar de conocer a alguien es absolutamente magnífica. Se impone una fantástica educación que hace que la convivencia sea perfecta. Todo el mundo se preocupa de no enseñar lo peor de si mismo, normalmente esto siempre se reserva para aquellos que son más allegados y claro, yo no lo era para ellos ni ellos lo eran para mí. Vaya, que ha sido un éxito, un éxito que esta noche acompañará mis sueños más profundos.
Buenas noches.